salud, salud, que no nos queda otra que celebrar, le había dicho el rengo suárez después de destapar la cerveza más barata que se podía comprar en el patio de doña yolanda con el encendedor que ya tenía muchas marcas de tapas destapadas en el culo y cualquier rato reventaba con la próxima cerveza. caraplana miraba sus dedos, que desde la noche anterior ya no eran iguales. desde la noche anterior caraplana sabía que esto ya era demasiado. pero aun así podía agarrar la botella con la otra mano, con la izquierda, y tomar unos tragos.
qué te pasa en la mano chango
nada, no sé
cómo no sabes
no sé, desde esta mañana están así
¿de la nada?
de la nada
qué mierda, ¿por qué no te haces curar?
no sé, talvez luego se me pasa
¿y si no se te pasa?
entonces haré algo
algo como qué
algo... algo
me parece que es por mucha paja
...
¿acaso la cata ya no te entrega el chonchón?
no hables huevadas
yo sabía lo de los pelos... pero eso...
pero eso QUE
que es raro
cómo raro
raro como raro
si no tengo nada
claro hermanito, salud por eso entonces
...
en el primer patio olor a rata de doña yolanda además de caraplana y el rengo estaban los hermanos días con tres señoritas pomposas que gritaban de rato en rato y se reían, al parecer, de los chistes que contaba el menor de los días, ojo de mono días para los amigos. a caraplana le parecía que se reían de él, al rengo le parecía que se reían de caraplana. una de las señoritas estaba con una de las tetas al aire, la izquierda, la que tenía tres pelos que formaban un triángulo isósceles perfecto alrededor del oscuro y prolongado pezón. los otros cuatro golpeaban palmas al ritmo de la música para que baile. de rato en rato el mayor de los días, el carcancho, sacaba una bolsa de pollo de su saco y repartía pellizcos para todos, luego pedía más cerveza de la fina y todos gritaban con los primeros compases de por qué me casé contigo si yo la quería a tu hermana.
ese hijo de puta del alberto...
qué hay con él
nada
y entonces
sólo que tengo ganas de matarlo
¿por lo de la ana?
nada que ver, a mí que carajo me importa la ana
entonces
cuestiones mías hermano, cuestiones mías
¿no será que nos vende un brete de pollo?
para qué
cómo para qué...
si ese hijo de puta te vende el pollo cortado con cualquier huevada
pero si te conoce no te va vender cualquier huevada
ese es un sapo, el más sapo de todos
más sapo que el jetas no hay
este es más sapo que el jetas
pero igual
aguantate, de un ratito lo llamamos al chino
ese chino es una mierda, otra vez me ha hecho esperar como una hora
es que no te conoce, pero el chino es mi cuate
tu cuate, tu cuate. me importa un carajo que sea tu cuate
tranquilo chango, de un rato lo llamo y se viene.
el movimiento pululante de la teta en fuga y sus tres pelos geométricos (que a la mañana siguiente iban a ser arrancados de su lugar por una pinza comprada en el mercado que también arrancaría de su lugar a catorce bigotes y veintisiete cejas) habían despertado al quirquincho semental que caraplana llevaba dentro, más que nada los sábados luego del medio día, y que ahora le empujaba las tripas para salir dispuesto a correr detrás de las niñas desprevenidas. caraplana no podía reconocer con seguridad si era su quirquincho semental interior o un pedo acumulado por la ingesta continua de cerveza de las últimas dos horas. luego de un rato de no escuchar las cosas que le decía el rengo se va a decidir por el quirquincho al sentir que la pija se le estremecía entre las manchas delanteras del calzoncillo color crema.
¿y si vas donde el colque?
¿para qué?
salud
salud
como para qué, para que te vea la mano
ni mierda
no seas boludo pues chango
ese colque es un hijodeputa
yo he visto que cura a la gente
acaso te ha curado de algo
a mí no, pero a otros...
a otro quienes
a otros
ni mierda
en serio te lo digo, parece jodido eso
no es nada
salud
salud
a mi me parece jodido
seguro se me pasa luego
mejor vas donde el colque
luego veo.
luego movimiento de vasos, dos cervezas que llegan a la mesa de las niñas radiantes y los hermanos días. uno, el más viejo y el que tiene la cara de más hijodeputa ya está trasroscado, se levanta de su silla y tantea el vidrio marrón de su cerveza astra lager, está vacía, tantea la de al lado, está llena: la levanta y se levanta para decirle tiernamente al oído a su risueña compañera algo que caraplana no sabe o no escucha o no le interesa porque está pensando en la festichola en devoción a la virgen de pampahuayco, que, según lo que dice el rengo, el próximo jueves comienza la novena, y para ir a la festichola final por lo menos hay que hacerse persona y rezar alguna de las noches porque sino luego como que los anfitriones te miran feo si caes así, de una a chuparte su cerveza sin antes no haber rezado por lo menos dos nochecitas, pero no es tan malo, total, nos tomamos un par de flunis antes de ir a vas a ver como rezamos seditas, total, ni te vas a dar cuenta de la devoción que te mete en el cuerpo ese flunitrazepam, además están las hijitas de don porfirio, este año la novena es en su casa y sus hijitas ya están merecedoras y quien te dice si no nos armamos una fiestita aparte cuando el viejo se ponga en pedo ahí nomás nos las sacamos a las chicas de la casa y las llevamos a los cuartos de la terminal que queda ahí nomás a la vuelta.
a todo esto el carcancho días ha improvisado una tarima con la mesa y ahora está haciendo equilibrio para no caerse porque una de las patas de la mesa anda medio floja y el días que no está encima de la mesa acomoda las sillas alrededor del escenario y sienta a las chicas en primera fila para que presencien el espectáculo de su hermano que mueve los brazos como surfista de acequia para no caerse de nuca contra el piso.
una vez dominado el ángulo correcto en que tiene que colocar los pies para que la mesa no se mueva mucho, el carcancho pide silencio a todos los presentes, luego dice música maestro, pero no hay más música que la que suena hace un rato en la radio negra destartalada del patio de doña yolanda. y con un zumbido de fondo el carcancho comienza su canto: a los bosques yo me interno a echar mi pena llorando y los bosques me contestan, lo que has hecho lo estás pagando y repite estas frases una dos tres cuatro siete veces, cambiando el orden y alguna de las palabras hasta que comienza a doblarse como bolsa de náilon que se desinfla en forma humana sobre una mesa con la pata coja, y así, en esa posición y abrazando su cerveza astra lager el carcancho días se larga a llorar gimiendo en dirección a su cerveza mientras sigue cantando, ahora otra canción: que me maten que me maten celia, pero que no me maltraten celia. en eso, el ojo de mono días vuelve del baño para ver la figura de bolsa desparramada de su hermano sobre la mesa y, luego del reconocimiento sanguíneo impalpable que corresponde, va directo a abrazarlo y se largan a llorar los dos: mocos brillantes chorreando las narices, te quiero hermanito (bis), más abrazos y besos, salud salud, lo único que me queda, lo único que me queda. y en medio de la demostración de amor fraternal una de las tres chicas, la más petisa y culona, comienza a reírse y le dice en un casi grito a las otras dos que están a su derecha miren nomás a los hermanitos maricones, a los besos después de dos cervezas, ahora ya se por qué al otro le dicen ojo de mono, y larga una risita de cuchi compungido cuando el mayor de los días quiebra el abrazo con su hermano y se seca los mocos: ¿qué está diciendo esta imilla de mierda? pregunta al aire y sin esperar respuesta y al ver que la risita de cuchi de a otra se entrecorta en explosiones guturales de baba levanta la mesa con la pata floja y la tira contra dos de las tres chicas sentadas en primera fila, el borde rombo de la mesa pega en la ceja depilada a una; la de la risa de chancho esquiva el mesazo y se va para el fondo seguida por el carcancho que ya se saca el cinturón de hebilla gruesa mientras dice te voy a enseñar a respetarme imilla de mierda; el hermano trata de agarrarlo por la cintura y le dice ya está, ya está, no armemos lío y sigamos tomando, dejá que la mocha esa se vaya; no está una mierda, dice el carcancho ojo salido y pija parada por la nueva posibilidad de moler a golpes a una petisa culona, le voy a romper el hocico a la puta esa para que vea quien es maricón; pero el ojo de mono es más grande y se lo lleva cargado por el pasillo hacia la puerta de salida del primer patio olor a rata del antro de doña yolanda que ese rato sale de su pieza del fondo en el segundo patio guiada por la petisa esquivadora de mesas voladoras para ver a una de las chicas tirada en el piso con la ceja depilada rota y la sangre que le hacía un charco al patio recién baldeado esa misma mañana; la otra, la que no había recibido el golpe ni había esquivado la mesa voladora, seguía dura y nariz brillante y sentada en su silla miraba como entre doña yolanda y la petisa esquivadora de mesas voladoras intentaban reanimar a la desmayada. hasta que doña yolanda dice esto es el colmo esos dos hijos de puta se van sin pagar, yo ya estoy cansada de esos hijos de puta y ahora mismo llamo a la policía.
caraplana y el rengo en la otra mesa habían prestado atención a casi lo último del suceso, y el rengo al escuchar la palabra policía saca la billetera y se acerca a doña yolanda que pasaba para el fondo y le dice aquí le pago lo de nosotros doña yolandita, la vieja agarra la plata y sigue para el fondo, el rengo vuelve a la mesa y le dice a caraplana mejor nos vamos chango que ahí vienen.
la música entonces un resorte que le daba vueltas al ojo pálido de caraplana, que de sólo sentir el bombo ya era como que se le salía de las órbitas. y (cerveza en mano) emprendía la caminata hasta el pasillo que daba la vuelta detrás de la puerta marrón despintada con llaves o puntas o alambres o cualquier cosa que sea capaz de quitar una capa de pintura para escribir te amo juana o la venganza que les espera es más grande que las ansias de todos lo eunucos juntos o cualquiera se enfiesta con la adecuada o puto el que lee y más puto el que escribe o sin el singani mi amor por la vida es sólo una caminata hacia el vacío. y dibujitos alegóricos de los cuales la ana siempre renegaba pero nunca hacía nada para pintar de vuelta la puerta.
y a esta última frase caraplana la había observado durante un rato sin entender lo que decía o si esas eran las palabras exactas raspadas en la puerta marrón que era bordeada por el pasillo que luego daba hasta el baño de la casa de la ana. y, cerveza enarbolada como fusil de bolchevique, mientras se apoyaba en la puerta marrón, caraplana, el escrutador de frases raspadas, no aguanta las ganas de largar el meo y suelta un chorro limpio sin color contra la puerta hasta que se moja los zapatos por pensar demasiado en frases que nunca (nunca) dicen nada. y luego llora un poco, también hasta mojarse los zapatos que luego se va a limpiar con el reverso del pantalón, para que nadie note la vergüenza del que llora mientras mea.
cuando viceversa el camino hasta su silla la botella se le va zafando de los dedos (dos casi convertidos en algo semejante a la lana = pulgar y anular de la mano derecha) hasta que se hace vidrio y cerveza en el piso. y ahí nomás la ve a la ana con su pantalón apretándole el culito caído y bamboleante. culito lindo que lástima sólo alcanza para el rengo, va pensando caraplana hasta que otros dos pies lo llevan por la senda indicada en cuyo final espera una cerveza libre de mundo.
anclado como los valientes que mueren en la silla sin bailar ni un solo tinku, caraplana, nuestro héroe temerario, no le hace asco a ningún tipo de vaso que se le acerque, vaso que va, vaso que vuelve, salud, a mitas, servite hermano, salud, tomá bien que eso no es mitas, pero tomo el vaso seco a tu salud y a la de todas las damas presentes y servime otro, ya no te hagas el huaso, no soy huaso sólo que mi corazón es tan grande que todas ellas entran mallita y para todas ustedes hermosas damiselas adormiladas este vaso de trago lo empujo hacia lo profundo de mi ser. pero caraplana no intuye el vaso de warapo que trae entre vientres y lo manda a lo profundo como quien manda un pedo cabecita de tortuga padentro, y el warapo ahí nomás empieza a reventar situaciones en la magullada conciencia de caraplana. se le revuelve más el seso que la panza: (la carmela me mira con los ojitos rugosos, es porque algo quiere). ese chino sapo, ya vamos a ver, que me espere cuadrado en la diagonal, ni mierda que voy. (al rengo, el rengo, lo rengo, al rengo no tengo nada, nada. pero la carmela está linda esta tarde, ¿es de tarde?, ya ni importa, y qué pasa que no sirven otro vaso, ese rengo de mierda agarra el vaso como micrófono), salud rengo que no es api, salud hermano, llamalo de nuevo al chino, no jodas viejo el chino anda en otras, pero llamalo que esto ya se me está subiendo y hay que calmarlo. (doña carmela no sabes las ganas que tengo de cepillarme a su hija, y a usté también, con sus añitos pero seguro aguanta una buena). salud doña carmela, no gracias papito invitale a la carmelita yo de un rato me tengo que ir pal puesto sino después me tiembla la mano pa manejar la cuchara, salud carmelita (ojitos rugosos, hermosa, te soplaría las entrañas hasta pasado mañana), salud servite, pero mejor invitame cerveza, porque otra cosa no me gusta, te voy a buscar ahora mismo una cerveza carmelita, esperame y no te muevas que quiero hablar con vos un ratito. dice nuestro héroe el romantoso susurrando a una oreja limpiada hace cuatro horas.
y caraplana en busca de tocarle las tetas a la carmelita salta por encima de doña carmela y se va para el fondo para donde está la cocina la heladera y la cerveza: abre la puerta, abre la otra puerta y en la heladera: tres tomates una cebolla cortada por la mitad que ya se está secando una olla con la tapa de otro color dos envases de quéchup uno nuevo y otro que tiene una gota roja espesa que le chorrea por el borde y nada más, aparte de dos bidones azules.
mierda mi suerte.
entra la ana en la cocina medio tambaleante y borrosa y te mira de frente caraplana; ahora hay dos cosas que puedes hacer, la segunda es preguntarle si no hay más cerveza y eso es lo que vas a hacer, eso y no la primera, porque ahora la cerveza es más importante que la primera o la tercera.
¿no hay más cerveza anita?
la de hace rato era la última
entonces voy a tener que ir a comprar más
y desde cuándo sos el que compra la cerveza
desde esta mañana
...
pedile plata al alfredo
pero si yo tengo
[ostenta caraplana el espesor escueto de su bolsillo]
qué has vendido ahora
nada, acaso no puedo tener plata
después me vas a venir a pedir comida, mejor pedile al alfredo
el rengo que cuide lo que es de él, carajo
no digas eso
¿acaso no te cuida a vos?
...
acaso...
acaso nada mierda, estás en mi casa, así que mejor respetame
perdoname anita, ya estoy borracho
estoy borracho, estoy borracho... estás cojudo
perdoname anita
mejor vamos afuera
yo te quiero anita, no me trates mal
no te trato mal, sólo que no quiero un escándalo como el de la otra vez
cuál otra vez
la otra vez, no te hagas
no me hago, sólo que no me acuerdo
es mejor que ni te acuerdes
pero cuál escándalo
mejor vamos afuera
...
la ana saca un bidón de vino cholero de la heladera tratando de esquivarte pero al final te roza sin pedirte permiso, te frota una teta en el brazo, y eso, caraplana, sabemos que significa algo, sabemos ahora mismo que el rengo hace rato que no la toca porque no se le para cuando está borracho y casi siempre está borracho, sabemos caraplana que la ana necesita de tu ayuda, pero ahora no es cuando, ahora está la carmelita ansiosa por su cerveza. ahora ni siquiera tus dedos importan, ahora puedes el amarillo de la situación.
ahora caraplana vas a caminar despacio, contando tus pasos, tratando de disminuir la borrachera, tienes que seguirla a ella. ella te va a llevar derecho a donde están los otros que te esperan o no te esperan, pero no pienses en ellos ahora, ellos no importan, lo que importa es la carmelita y todas las cosas dulces que le vas a decir en la oreja, le vas a susurrar cosas lindas para que se de cuenta que el amor es eso que guardas entre las ansias y estas dispuesto a dárselo todo a ella. así que mejor vas pensando en algo lindo para decirle a la carmelita. esta tarde es tu noche caraplana. esta tarde es tu noche.
la ana llega primero y deja el bidón de cholero frente a las patas del rengo, diecisiete centímetros más cerca de la menos corta, el rengo destapa el bidón con sus poderes telequinéticos y sirve tres vasos sin mover una sola mano ante el asombro acostumbrado de todos los que ya han visto esta maniobra demasiadas veces. espera los aplausos que no llegan y lo único que dice es salud. salud salud responden dos bocas y otra dice me tengo que ir que ya es tarde. pero no se vaya todavía doña carmela que nos falta darle muerte a este bidoncito y ya se puede ir tranquila, mejor me voy que ya se me hace tarde y tengo que ir a buscar las cosas a la casa todavía, pero si no ha tomado nada doña carmela, quédese un ratito más total sus clientes llegan más tarde y usté se termina yendo para revolver la cuchara en el picante hasta que lleguen, no no mejor me voy yendo nomás igual la carmelita se queda en mi lugar y me la han de tratar bien yo me voy porque ya estoy medio vieja para estos trotes además que sólo vengo aquí para acompañarlos un ratito y porque ustedes son amigos de la carmelita y ya como de la familia, pero quedese doña carmela si usté sabe que es como nuestra mamá de farra y sin usté ..., no digas huevadas alfredo que ya estas borracho mejor te espero más tarde con un picante listito para cuando llegues, mejor no me espere doña carmela, bueno me voy nomás, vamos doña carmela yo la acompaño porque voy a comprar más cerveza vamos carmelita acompañame y la acompañamos a tu mamá hasta la parada del micro, vayan ustedes nomás chicos yo me voy en taxi porque después tengo que cargar con las cosas, entonces acompañame carmelita que la cerveza la compro sólo por vos.
y la carmelita con sus miltreintaysiete amaneceres sale junto con caraplana y la doña carmela para el azulverdoso de casinovernada de la calle paniagua: fresca, fresca la calle sin paredes de trasfondo y a la carmelita le tirita el frío en el cuerpo: caraplana, maldito caraplana, no tienes más que tú piel para ofrecerle de abrigo y tú borrachera para ofrecerle de calor. doña carmela hace parar un taxi ya en la avenida soracas: cuatro cuadras la diagonal sin charla desde paniauga que la carmelita aguanta entregada al brazo insolente de caraplana que insiste en aclamar costillas ajenas. y antes del codo de la carmelita acusador de tanta insolencia la doña carmela revolotea su cuerpo en el taxi y juntos se marchan. la carmelita no despide el saludo de su madre y a caraplana le viene un hipo calculador justo en el momento de decir nos vemos doña carmela y no dice nada más que jñiprmela.
¿siempre te da hipo?
siempre cuájñipndo
cuando estás borracho
njñipo siempre
¿y qué se siente?
qué se jñip siente qué
el tener hipo
¿por qué me preguntas eso? jñip
porque yo nunca he tenido hipo
...
en serio, no pongas esa cara
jñip
qué se siente
njñipada
¿no sientes nada?
no
dicen que se pasa respirando
respirando cómo jñip
sólo respirando
jñip
...
no se jñip me pasa
o con un susto
... jñip
¿qué te asusta?
jñip
¿eso te asusta?
nojñip
¿entonces?
...
...
...
...
creo que se me acaba de pasar
¿el hipo?
sijñip
no creo
...
¿ahora?
...
...
...
¿para qué traes tantas botellas de cerveza?
...
aguantando la respiración no se te va a pasar
...
¿cuántas son?
...
cinco
¿para qué tantas?
para nosotros.
la mano cuerda de caraplana extrae las botellas de cerveza de la bolsa de yute antes de la puerta de la esquina olivácea que vierte todo su alcól en villa woyzeck, recinto de aventuras palidecientes aniquiladas por el escaso esfuerzo memorial de nuestro héroe, pero que en este momento ya no importaba demasiado porque lo importante es comprar la cerveza que le consiga los regalos de la carmelita y otro amanecer para sumar a su cuenta. y como debe corresponder, caraplana, luego de pedir la cantidad de cerveza requerida alarga la extensión de su bolsillo como quien saca la pija de treinta por seis de diámetro dormida en baño público: estos billetes son falsos joven (le dice la doña responsable de la alcoholización de toda una zona), no pueden ser falsos señora revise bien mire la cara del prócer contra el foco, es que no hay cara joven por eso le digo que su billete es falso, no se preocupe señora que tengo otro igualito y que es bueno, este tampoco es bueno joven, (y caraplana se queda sin billetes que remitan a próceres contra la luz del foco de sesenta uats de la doña) no puede ser doña fíjese bien, me fijo bien joven y sus billetes son falsos, mejor me devuelve la cerveza y se va tranquilo que no quiero llamar a la policía, no se ponga así doña que los billetes son buenos fíjese bien, bueno joven si no va a pagar con billetes buenos mejor me devuelve la cerveza. son buenos los billetes doña, voy a llamar a la policía, espere doña espere carmelita no tienes diez pesos así compramos dos cervezas, si tengo, luego le pido al rengo para que te los devuelva.
entonces todos, que son dos: uno estafado dos veces y otra entregada al susurro que no prevalece van de vuelta a la casa de la ana con dos cervezas llenas y tres vacías en una bolsa de yute celeste con rayitas blancas.
yo no sabía carmelita
no importa
a mí si me importa
ya no tienes hipo
ese hijo de puta...
cuál hijo de puta
ninguno
ya no tienes hipo
...
eso es bueno, por lo menos
...
ya no tienes hipo
carmelita...
...
esta noche...
...
esperemos un rato en esta esquina
...
yo no se
...
carmelita
...
el rengo está con la ana
...
y nosotros
...
carmelita
...
no se qué decir
...
no me mires así
...
estás tan linda carmelita
...
me gustaría culiarte hasta que te salten los ojos
¿QUÉ?
que me gustaría...
¿¡como me vienes a decir ESO!?
pero carmelita, si no es malo...
no quiero y listo
pero carmelita
...
carmelita esperame
...
y carmelita se te escapa sonriente de afuera para adentro, pero tocada en su cosa interna. entonces caraplana no nos queda otra que rendir la vuelta a las fauces del simio y continuar viaje. antes que la retirada está la resurrección, eso no hay que olvidarlo nunca, hasta los rusos soplavodka lo sabían, caraplana, hay que correr, total, luego del sendero que lleva a la forma suelta del desvarío queda la explanada del éxtasis, y tenemos una bolsa con cinco botellas de cerveza: dos llenas. vamos corriendo. porque la vergüenza te atribuye la equitación de payaso, eso no lo olvides caraplana. ahora te queda sólo la cara esa y el ruego lastimero ante las mujeres que te rechazan.
ni siquiera el cierre de la bragueta de caraplana podía cerrar la media mañana condenada por el vórtice adelgazado de la plaza, y el díler que no se aparecía con su famoso bolsillo prometedor; entonces sólo quedaba una: arrastrar el cuerpo calle abajo hasta la casa del rengo para ver si algo algo algo podía subir los ánimos decaídos de toda una semana de viaje sanitario al culo del mundo; pero hay que trabajar y eso no es malo, eso y sólo eso te queda de consuelo caraplana: el trabajo que purifica al hombre: trabajar trabajar para alcanzar la suma necesaria que se pueda perder en dos noches y cuatro días.
las líneas de la acera chueca se te cruzan antes que los pasos. a esta hora no hay sombra por ese lado de la calle, por el otro, tampoco. siete cuadras y ya casi en la casa del rengo vas a tantear tu bolsillo derecho, el que tiene el agujero más chico, para comprobar los doscientos diez pesos que te quedan descontando los pasajes y la sopa. ahí están, para bien de todos, ahí están seguros.
nadie abre la puerta, el rengo no está, nadie abre la puerta. la calle ya no es tan ancha como hace dos cuadras y hay que seguir hasta que se haga tan angosta que tengas que pasar de lado entre las paredes y agarres la diagonal que da justo detrás de las canchas de cemento frente a la tienda que anuncia sus quehaceres virtuosos en estas circunstancias.
una cerveza mientras esperas y te sirven una bien fría que tomas sentado en la punta sur izquierda de la cancha vacía hasta que el calor del piso te quema el culo. y otra vez a caminar mientras piensas qué mandar a tus solapas hasta que el rengo aparezca como amanecido de un silencio entre esquinas.
vas para el mercado del norte: todas las tiendas abiertas, todas las cosas listas para comprar, todos los embaucadores al asecho de pavos como caraplana que esquiva las ofertas de medias, calzones, corbatas, gorras, caséts, tónicos para el amor, ungüentos que curan el cáncer, billeteras que atraen mágicamente el dinero, etc. y caraplana frotando su cuerpo contra el de los demás transeúntes, manoteando cuando puede algún culito que pasa cercano, mirando la tiesa angostura del pasillo y planeando el próximo movimiento que esquive la cantidad de gente acumulada al final donde hacen una suerte sin blanca cuyo premio parece grande porque hay demasiados parados alrededor del puesto que atiende un tipo (que a su derecha tiene un monito vestido de cirquero que revuelve algo en una bolsa y luego, ante la señal del tipo, saca un papelito) que levanta un megáfono a la altura de la boca y canta los números que se van al agua justo el momento en que caraplana esquiva el último montón de los participantes que comentan algo acerca de los quehaceres sexuales de la madre del mono.
ya fuera de las callejuelas transitorias del mercado en fin de semana, caraplana sigue para abajo hasta la puerta lateral del cementerio, pasa un llokalla en bicicleta vendiendo empanadas y algo en la panza de caraplana cruje. caraplana hace parar al bicicleta-empanada-caliente y pide dos, le dan las dos empanadas que caraplana devora de cuatro mordidas, busca la plata necesaria para saldar la deuda de tres pesos por las dos empanadas: bolsillo delantero derecho: nada; bolsillo delantero izquierdo: nada; bolsillo izquierdo trasero: nada; bolsillo trasero izquierdo: nada.
caraplana movimiento frenético de bolsiqueo incrédulo ante la ausencia de papel alguno en sus bolsillos: el llokalla bicicleta-empanada-caliente se impacienta ante los gestos de caraplana que encuentra un peso con veinte en monedas en el bolsillo chiquito del pantalón.
son tres pesos don
ya sé
y por qué no me paga
porque no ves que no encuentro la plata
pues búsquela bien que ya me tengo que ir
la estoy buscando carajo
son tres pesos
ya sé, ya sé
entonces por qué no me paga
...
para qué me pide las empanadas si luego no las puede pagar
porque hace un rato la tenía
entonces págueme
seguro me han robado
esa no me la creo
...
me paga o me paga, que luego el lío es para mí
te pago uno veinte y te debo el resto
son tres pesos
mierda, que no tengo tres pesos
entonces me da su reloj
tas loco alcahuete, qué te voy a dar mi reloj
si no tiene para pagarme me da su reloj y listo
este reloj vale por lo menos diez pesos
entonces va y lo vende y me paga
...
en serio don, me tengo que ir, se me enfrían las empanadas
te debo...
me paga o me paga
y qué vas a hacer si no te pago gramputa
...
bueno, te doy el reloj, pero mañana vuelvo a pagarte y me devuelves el reloj
mierda.
caraplana hace el ademán de sacarse el reloj mientras revisa la concurrencia de la calle que es nula. más rápido que la luz caraplana asesta un cross de izquierda directo a la jeta del llokalla que vuela de la bicicleta junto con el reloj de caraplana que corre en la dirección contraria de las empanadas tiradas en el piso, su reloj de siete pesos roto y el llokalla llorón que grita mis empanadas, mis empanadas, hijo de puta, cabrón de mierda hasta que la voz se hace menos audible que los jadeos de caraplana que ya está dentro del cementerio y piensa en la plata perdida o robada, camina un rato y se va para el lado viejo a dónde casi no pasa nadie y hay otra puerta. cerrada con candado la reja de mierda y a caraplana no le queda otra que esperar a que se calme todo y salir por la puerta principal.
la paranoia instintiva del rengo los llevaba por las calles más oscuras, esas a donde se va a mear en los rincones, a donde uno pira cuando la cosa lo requiere. el rengo y su caminata vacilante de tres pasos por cuatro encaminaba la ruta segura de los venidos a caer en esta bocanada rasposa. caraplana escondiendo la mano en el bolsillo para tantear la seguridad de su continua malasuerte trataba de seguirle los saltos al rengo.
para dónde vamos
vamos a comer unos anticuchos
y eso, a dónde
cerca, cerca
mejor otra cosita
estos anticuchos son de puta madre
...
son especiales
...
yo sé dónde
...
de ahí vamos a la casa de la ana
y ahí que hay
vino cholero hermanito, eso es lo que hay
...
lo he comprado el otro día
¿y no hay nada para comer ahí?
ahora vamos a comer anticuchos
esa cerveza me ha dado hambre
un par de cuadras más
pero mejor comamos un chicharrón
con estos anticuchos va a ser suficiente
metete al culo los anticuchos
después de comer los anticuchos especiales del beto...
me cago en el beto y me cago en sus anticuchos especiales
después no vas a decir lo mismo
me importa un carajo, yo tengo hambre
tienes que comer los anticuchos de sote
y qué mierda es eso, yo quiero unos de tripa
esos son para pelotudos
...
vas a probar los de sote
y qué mierda es eso
el mejor anticucho que puedas probar
y qué mierda es
no sé qué mierda será, pero con un par...
con un par qué, nos seguimos cagando de hambre
con un par se te pasa el hambre, la sed, todo
me cago en tus huevadas... anticucho de sote
luego vas a ver, esperá unas horitas después de comerte un par
mierda.
dos cuadras antes el olor a meado de los rincones ya se mezclaba con el olor a grasa frita de la anticuchería del beto, famosa por servir los peores anticuchos de toda una zona, y únicamente frecuentada por algunos tipos de nariz colorada y piernas hinchadas que por no caminar demasiado entre la zanja del basural y el mercado iban a comer donde el beto el mutilador de perros. a este sacrosanto lugar salvador de los bienaventurados llegaba galopando el rengo con su trote inverosímil para todo aquel que no sea un gorila. y caraplana por detrás tratándose de subir el cierre luego de echar un meo en el rincón anterior a la curva que doblaba la calle opuesta a los anticuchos del beto que revolvía con un tenedor algunos anticuchos de corazón que ya tenía listos hace rato y los dejaba en la orilla menos caliente de la lata.
cómo es beto, hermanito
rengo, aquí nomás
preparame seis anticuchos de los especiales
te han gustado, pendejo...
después del singani de la abuela dinamita, estos anticuchos...
justo ayer me han traído, venías el jueves y me agarrabas pelado
parece que va bien la venta entonces
algo algo
bueno, preparame unos seis entonces
esperame un ratito que tengo que entrar a sacarlos
entrá nomás que yo te cuido esto
...
vení pelotudo y dejá de rascarte las bolas
no sirve este cierre de mierda
cagate
y los anticuchos
ya los saca el beto
pero de qué son
ya te he dicho, de sote
y eso qué es
los mejor que puedas probar en este barrio
pero qué es
como la carne, pero mejor que el trago
huevadas
ya vas a ver.
y sale el beto de lo oscuro de su casa con una conservadora de plastofor llena de anticuchos de hígado, de corazón, de tripa, de carne y de sote. sonriendo al ver las manos del rengo frotarse con esmero, el beto saca seis anticuchos de sote y los tira en la lata, cuatro pedacitos ensartados en cada palo. pasada la cocción reglamentaria le entrega los anticuchos al rengo que paga y se va calle arriba junto con caraplana. comiendo ambos sus anticuchos. caraplana se termina sus tres y vuelve para comprar dos más de tripa, termina uno y el otro lo tira porque sabe a mierda.
espaciada la caminata de vuelta luego de salir saltando la puerta oeste del cementerio para esquivar al llokalla-empanada que ya estaba con un tipo cerca de donde encajonan a los muertos para buscar a caraplana y quebrarle la escapatoria y otras cuestiones. pero caraplana, el intrépido caraplana, más rápido que polvo de gato, a todo esto ya los había aventajado llevando su escaso cuerpo por sobre la reja dentada que termina comiéndose un pedazo de pantalón justo en la bota derecha; luego del salto la calle que corta la avenida y da casi derecho a la morada de nuestro mártir del siniestro cotidiano, que va mirando para atrás, no vaya ser que una bicicleta llegue con los perseguidores y corra sangre ahí nomás, la sangre de caraplana.
más vale, más vale, va repitiendo nuestro héroe paso apretado hasta llegar a la puerta donde mete y gira para la izquierda la llave más grande de su llavero, levanta la puerta y abre. ahora ya no rechina porque seguro la dueña le ha echado recién un poco de aceite de cocina marca sabrosa que le sobraba del pollo frito que todavía tiraba su olor al resto del pasillo y el patio de la casa dónde un cuarto tiene mucha ropa tirada de manera prolija en la esquina y que caraplana mira el rato que abre la otra puerta con la otra llave no tan chica pero sí más chica. abre y va directo al bulto de ropa y revisa los bolsillos de tres pantalones sin encontrar más que dos pelusas engrosadas y un huevo de araña.
mierda mi suerte.
la radio, no queda otra, la radio. y caraplana la levanta del piso y busca el cable. no encuentra el cable, revuelve cajón del velador: nada, no hay cable. otra vez afuera, pero ahora radio en mano.
sale al patio y la visión de una garrafa se hace garrafa a los ojos de caraplana, nadie en el patio, garrafa lista para ser secuestrada. pero primero hay que abrir la puerta que da a la calle. abierta y vuelta al costado del patio y garrafa al hombro caraplana emprende una nueva escapatoria garrafa al hombro y radio sanyo con casetera que se come la cinta y fm/am/sw en la otra mano cierra la puerta sin darle vuelta a la llave porque no hay que perder el tiempo.
caraplana corriendo los seiscientos metros planos en bajada garrafa al hombro hacia la fauna caritativa regateadora de la calle esterminio paz; la garrafa por suerte está vacía, sino la cosa se pondría peluda. suda caraplana la malasuerte de haber sido partícipe de la cotidianeidad de la callejuela del mercado la explanada en un fin de semana. ahora hay otro que aprovecha los pesos arrebatados, caraplana sólo suda los pesos que puede arrebatar a otro.
y llega, como los campeones que no cortan cinta en la carrera, esos que se caen de jeta antes de la salida, a la primera casa de compro todo, con la garrafa haciéndole un hueco en el hombro, para que le digan que no, que no necesitan más garrafas, la segunda, metros más allá, en esa sí, en esa le dan los cien pesos reglamentarios por la garrafa, pero no le aceptan la radio porque no tiene cable.
pero si igual anda con pilas
¿y las pilas?
...
pues...
¿y no tiene para cidí?
tiene antena
te doy cinco pesos
pero si está nueva
...
y nueva una de estas vale por lo menos cincuenta
te doy cinco pesos
le dejo la garrafa nomás.
caraplana radio sin pilas sigue bajando las casas, nadie quiere, nadie quiere. ni modo caraplana. y de nuevo a la casa del rengo que esta vez sale antes que llegues y con paso garrinchudo te saluda y se acerca como sonriendo mientras tira los ojos para todo lado, no vaya a ser que los crespos estén mirando. te saluda con un abrazo.
tomá tu radio de mierda
¿y el cable?
el cable metételo en el culo
...
qué te pasa en la mano chango
nada, no sé
cómo no sabes
no sé, desde esta mañana están así
¿de la nada?
de la nada
qué mierda, ¿por qué no te haces curar?
no sé, talvez luego se me pasa
¿y si no se te pasa?
entonces haré algo
algo como qué
algo... algo
me parece que es por mucha paja
...
¿acaso la cata ya no te entrega el chonchón?
no hables huevadas
yo sabía lo de los pelos... pero eso...
pero eso QUE
que es raro
cómo raro
raro como raro
si no tengo nada
claro hermanito, salud por eso entonces
...
en el primer patio olor a rata de doña yolanda además de caraplana y el rengo estaban los hermanos días con tres señoritas pomposas que gritaban de rato en rato y se reían, al parecer, de los chistes que contaba el menor de los días, ojo de mono días para los amigos. a caraplana le parecía que se reían de él, al rengo le parecía que se reían de caraplana. una de las señoritas estaba con una de las tetas al aire, la izquierda, la que tenía tres pelos que formaban un triángulo isósceles perfecto alrededor del oscuro y prolongado pezón. los otros cuatro golpeaban palmas al ritmo de la música para que baile. de rato en rato el mayor de los días, el carcancho, sacaba una bolsa de pollo de su saco y repartía pellizcos para todos, luego pedía más cerveza de la fina y todos gritaban con los primeros compases de por qué me casé contigo si yo la quería a tu hermana.
ese hijo de puta del alberto...
qué hay con él
nada
y entonces
sólo que tengo ganas de matarlo
¿por lo de la ana?
nada que ver, a mí que carajo me importa la ana
entonces
cuestiones mías hermano, cuestiones mías
¿no será que nos vende un brete de pollo?
para qué
cómo para qué...
si ese hijo de puta te vende el pollo cortado con cualquier huevada
pero si te conoce no te va vender cualquier huevada
ese es un sapo, el más sapo de todos
más sapo que el jetas no hay
este es más sapo que el jetas
pero igual
aguantate, de un ratito lo llamamos al chino
ese chino es una mierda, otra vez me ha hecho esperar como una hora
es que no te conoce, pero el chino es mi cuate
tu cuate, tu cuate. me importa un carajo que sea tu cuate
tranquilo chango, de un rato lo llamo y se viene.
el movimiento pululante de la teta en fuga y sus tres pelos geométricos (que a la mañana siguiente iban a ser arrancados de su lugar por una pinza comprada en el mercado que también arrancaría de su lugar a catorce bigotes y veintisiete cejas) habían despertado al quirquincho semental que caraplana llevaba dentro, más que nada los sábados luego del medio día, y que ahora le empujaba las tripas para salir dispuesto a correr detrás de las niñas desprevenidas. caraplana no podía reconocer con seguridad si era su quirquincho semental interior o un pedo acumulado por la ingesta continua de cerveza de las últimas dos horas. luego de un rato de no escuchar las cosas que le decía el rengo se va a decidir por el quirquincho al sentir que la pija se le estremecía entre las manchas delanteras del calzoncillo color crema.
¿y si vas donde el colque?
¿para qué?
salud
salud
como para qué, para que te vea la mano
ni mierda
no seas boludo pues chango
ese colque es un hijodeputa
yo he visto que cura a la gente
acaso te ha curado de algo
a mí no, pero a otros...
a otro quienes
a otros
ni mierda
en serio te lo digo, parece jodido eso
no es nada
salud
salud
a mi me parece jodido
seguro se me pasa luego
mejor vas donde el colque
luego veo.
luego movimiento de vasos, dos cervezas que llegan a la mesa de las niñas radiantes y los hermanos días. uno, el más viejo y el que tiene la cara de más hijodeputa ya está trasroscado, se levanta de su silla y tantea el vidrio marrón de su cerveza astra lager, está vacía, tantea la de al lado, está llena: la levanta y se levanta para decirle tiernamente al oído a su risueña compañera algo que caraplana no sabe o no escucha o no le interesa porque está pensando en la festichola en devoción a la virgen de pampahuayco, que, según lo que dice el rengo, el próximo jueves comienza la novena, y para ir a la festichola final por lo menos hay que hacerse persona y rezar alguna de las noches porque sino luego como que los anfitriones te miran feo si caes así, de una a chuparte su cerveza sin antes no haber rezado por lo menos dos nochecitas, pero no es tan malo, total, nos tomamos un par de flunis antes de ir a vas a ver como rezamos seditas, total, ni te vas a dar cuenta de la devoción que te mete en el cuerpo ese flunitrazepam, además están las hijitas de don porfirio, este año la novena es en su casa y sus hijitas ya están merecedoras y quien te dice si no nos armamos una fiestita aparte cuando el viejo se ponga en pedo ahí nomás nos las sacamos a las chicas de la casa y las llevamos a los cuartos de la terminal que queda ahí nomás a la vuelta.
a todo esto el carcancho días ha improvisado una tarima con la mesa y ahora está haciendo equilibrio para no caerse porque una de las patas de la mesa anda medio floja y el días que no está encima de la mesa acomoda las sillas alrededor del escenario y sienta a las chicas en primera fila para que presencien el espectáculo de su hermano que mueve los brazos como surfista de acequia para no caerse de nuca contra el piso.
una vez dominado el ángulo correcto en que tiene que colocar los pies para que la mesa no se mueva mucho, el carcancho pide silencio a todos los presentes, luego dice música maestro, pero no hay más música que la que suena hace un rato en la radio negra destartalada del patio de doña yolanda. y con un zumbido de fondo el carcancho comienza su canto: a los bosques yo me interno a echar mi pena llorando y los bosques me contestan, lo que has hecho lo estás pagando y repite estas frases una dos tres cuatro siete veces, cambiando el orden y alguna de las palabras hasta que comienza a doblarse como bolsa de náilon que se desinfla en forma humana sobre una mesa con la pata coja, y así, en esa posición y abrazando su cerveza astra lager el carcancho días se larga a llorar gimiendo en dirección a su cerveza mientras sigue cantando, ahora otra canción: que me maten que me maten celia, pero que no me maltraten celia. en eso, el ojo de mono días vuelve del baño para ver la figura de bolsa desparramada de su hermano sobre la mesa y, luego del reconocimiento sanguíneo impalpable que corresponde, va directo a abrazarlo y se largan a llorar los dos: mocos brillantes chorreando las narices, te quiero hermanito (bis), más abrazos y besos, salud salud, lo único que me queda, lo único que me queda. y en medio de la demostración de amor fraternal una de las tres chicas, la más petisa y culona, comienza a reírse y le dice en un casi grito a las otras dos que están a su derecha miren nomás a los hermanitos maricones, a los besos después de dos cervezas, ahora ya se por qué al otro le dicen ojo de mono, y larga una risita de cuchi compungido cuando el mayor de los días quiebra el abrazo con su hermano y se seca los mocos: ¿qué está diciendo esta imilla de mierda? pregunta al aire y sin esperar respuesta y al ver que la risita de cuchi de a otra se entrecorta en explosiones guturales de baba levanta la mesa con la pata floja y la tira contra dos de las tres chicas sentadas en primera fila, el borde rombo de la mesa pega en la ceja depilada a una; la de la risa de chancho esquiva el mesazo y se va para el fondo seguida por el carcancho que ya se saca el cinturón de hebilla gruesa mientras dice te voy a enseñar a respetarme imilla de mierda; el hermano trata de agarrarlo por la cintura y le dice ya está, ya está, no armemos lío y sigamos tomando, dejá que la mocha esa se vaya; no está una mierda, dice el carcancho ojo salido y pija parada por la nueva posibilidad de moler a golpes a una petisa culona, le voy a romper el hocico a la puta esa para que vea quien es maricón; pero el ojo de mono es más grande y se lo lleva cargado por el pasillo hacia la puerta de salida del primer patio olor a rata del antro de doña yolanda que ese rato sale de su pieza del fondo en el segundo patio guiada por la petisa esquivadora de mesas voladoras para ver a una de las chicas tirada en el piso con la ceja depilada rota y la sangre que le hacía un charco al patio recién baldeado esa misma mañana; la otra, la que no había recibido el golpe ni había esquivado la mesa voladora, seguía dura y nariz brillante y sentada en su silla miraba como entre doña yolanda y la petisa esquivadora de mesas voladoras intentaban reanimar a la desmayada. hasta que doña yolanda dice esto es el colmo esos dos hijos de puta se van sin pagar, yo ya estoy cansada de esos hijos de puta y ahora mismo llamo a la policía.
caraplana y el rengo en la otra mesa habían prestado atención a casi lo último del suceso, y el rengo al escuchar la palabra policía saca la billetera y se acerca a doña yolanda que pasaba para el fondo y le dice aquí le pago lo de nosotros doña yolandita, la vieja agarra la plata y sigue para el fondo, el rengo vuelve a la mesa y le dice a caraplana mejor nos vamos chango que ahí vienen.
***
la música entonces un resorte que le daba vueltas al ojo pálido de caraplana, que de sólo sentir el bombo ya era como que se le salía de las órbitas. y (cerveza en mano) emprendía la caminata hasta el pasillo que daba la vuelta detrás de la puerta marrón despintada con llaves o puntas o alambres o cualquier cosa que sea capaz de quitar una capa de pintura para escribir te amo juana o la venganza que les espera es más grande que las ansias de todos lo eunucos juntos o cualquiera se enfiesta con la adecuada o puto el que lee y más puto el que escribe o sin el singani mi amor por la vida es sólo una caminata hacia el vacío. y dibujitos alegóricos de los cuales la ana siempre renegaba pero nunca hacía nada para pintar de vuelta la puerta.
y a esta última frase caraplana la había observado durante un rato sin entender lo que decía o si esas eran las palabras exactas raspadas en la puerta marrón que era bordeada por el pasillo que luego daba hasta el baño de la casa de la ana. y, cerveza enarbolada como fusil de bolchevique, mientras se apoyaba en la puerta marrón, caraplana, el escrutador de frases raspadas, no aguanta las ganas de largar el meo y suelta un chorro limpio sin color contra la puerta hasta que se moja los zapatos por pensar demasiado en frases que nunca (nunca) dicen nada. y luego llora un poco, también hasta mojarse los zapatos que luego se va a limpiar con el reverso del pantalón, para que nadie note la vergüenza del que llora mientras mea.
cuando viceversa el camino hasta su silla la botella se le va zafando de los dedos (dos casi convertidos en algo semejante a la lana = pulgar y anular de la mano derecha) hasta que se hace vidrio y cerveza en el piso. y ahí nomás la ve a la ana con su pantalón apretándole el culito caído y bamboleante. culito lindo que lástima sólo alcanza para el rengo, va pensando caraplana hasta que otros dos pies lo llevan por la senda indicada en cuyo final espera una cerveza libre de mundo.
anclado como los valientes que mueren en la silla sin bailar ni un solo tinku, caraplana, nuestro héroe temerario, no le hace asco a ningún tipo de vaso que se le acerque, vaso que va, vaso que vuelve, salud, a mitas, servite hermano, salud, tomá bien que eso no es mitas, pero tomo el vaso seco a tu salud y a la de todas las damas presentes y servime otro, ya no te hagas el huaso, no soy huaso sólo que mi corazón es tan grande que todas ellas entran mallita y para todas ustedes hermosas damiselas adormiladas este vaso de trago lo empujo hacia lo profundo de mi ser. pero caraplana no intuye el vaso de warapo que trae entre vientres y lo manda a lo profundo como quien manda un pedo cabecita de tortuga padentro, y el warapo ahí nomás empieza a reventar situaciones en la magullada conciencia de caraplana. se le revuelve más el seso que la panza: (la carmela me mira con los ojitos rugosos, es porque algo quiere). ese chino sapo, ya vamos a ver, que me espere cuadrado en la diagonal, ni mierda que voy. (al rengo, el rengo, lo rengo, al rengo no tengo nada, nada. pero la carmela está linda esta tarde, ¿es de tarde?, ya ni importa, y qué pasa que no sirven otro vaso, ese rengo de mierda agarra el vaso como micrófono), salud rengo que no es api, salud hermano, llamalo de nuevo al chino, no jodas viejo el chino anda en otras, pero llamalo que esto ya se me está subiendo y hay que calmarlo. (doña carmela no sabes las ganas que tengo de cepillarme a su hija, y a usté también, con sus añitos pero seguro aguanta una buena). salud doña carmela, no gracias papito invitale a la carmelita yo de un rato me tengo que ir pal puesto sino después me tiembla la mano pa manejar la cuchara, salud carmelita (ojitos rugosos, hermosa, te soplaría las entrañas hasta pasado mañana), salud servite, pero mejor invitame cerveza, porque otra cosa no me gusta, te voy a buscar ahora mismo una cerveza carmelita, esperame y no te muevas que quiero hablar con vos un ratito. dice nuestro héroe el romantoso susurrando a una oreja limpiada hace cuatro horas.
y caraplana en busca de tocarle las tetas a la carmelita salta por encima de doña carmela y se va para el fondo para donde está la cocina la heladera y la cerveza: abre la puerta, abre la otra puerta y en la heladera: tres tomates una cebolla cortada por la mitad que ya se está secando una olla con la tapa de otro color dos envases de quéchup uno nuevo y otro que tiene una gota roja espesa que le chorrea por el borde y nada más, aparte de dos bidones azules.
mierda mi suerte.
entra la ana en la cocina medio tambaleante y borrosa y te mira de frente caraplana; ahora hay dos cosas que puedes hacer, la segunda es preguntarle si no hay más cerveza y eso es lo que vas a hacer, eso y no la primera, porque ahora la cerveza es más importante que la primera o la tercera.
¿no hay más cerveza anita?
la de hace rato era la última
entonces voy a tener que ir a comprar más
y desde cuándo sos el que compra la cerveza
desde esta mañana
...
pedile plata al alfredo
pero si yo tengo
[ostenta caraplana el espesor escueto de su bolsillo]
qué has vendido ahora
nada, acaso no puedo tener plata
después me vas a venir a pedir comida, mejor pedile al alfredo
el rengo que cuide lo que es de él, carajo
no digas eso
¿acaso no te cuida a vos?
...
acaso...
acaso nada mierda, estás en mi casa, así que mejor respetame
perdoname anita, ya estoy borracho
estoy borracho, estoy borracho... estás cojudo
perdoname anita
mejor vamos afuera
yo te quiero anita, no me trates mal
no te trato mal, sólo que no quiero un escándalo como el de la otra vez
cuál otra vez
la otra vez, no te hagas
no me hago, sólo que no me acuerdo
es mejor que ni te acuerdes
pero cuál escándalo
mejor vamos afuera
...
la ana saca un bidón de vino cholero de la heladera tratando de esquivarte pero al final te roza sin pedirte permiso, te frota una teta en el brazo, y eso, caraplana, sabemos que significa algo, sabemos ahora mismo que el rengo hace rato que no la toca porque no se le para cuando está borracho y casi siempre está borracho, sabemos caraplana que la ana necesita de tu ayuda, pero ahora no es cuando, ahora está la carmelita ansiosa por su cerveza. ahora ni siquiera tus dedos importan, ahora puedes el amarillo de la situación.
ahora caraplana vas a caminar despacio, contando tus pasos, tratando de disminuir la borrachera, tienes que seguirla a ella. ella te va a llevar derecho a donde están los otros que te esperan o no te esperan, pero no pienses en ellos ahora, ellos no importan, lo que importa es la carmelita y todas las cosas dulces que le vas a decir en la oreja, le vas a susurrar cosas lindas para que se de cuenta que el amor es eso que guardas entre las ansias y estas dispuesto a dárselo todo a ella. así que mejor vas pensando en algo lindo para decirle a la carmelita. esta tarde es tu noche caraplana. esta tarde es tu noche.
la ana llega primero y deja el bidón de cholero frente a las patas del rengo, diecisiete centímetros más cerca de la menos corta, el rengo destapa el bidón con sus poderes telequinéticos y sirve tres vasos sin mover una sola mano ante el asombro acostumbrado de todos los que ya han visto esta maniobra demasiadas veces. espera los aplausos que no llegan y lo único que dice es salud. salud salud responden dos bocas y otra dice me tengo que ir que ya es tarde. pero no se vaya todavía doña carmela que nos falta darle muerte a este bidoncito y ya se puede ir tranquila, mejor me voy que ya se me hace tarde y tengo que ir a buscar las cosas a la casa todavía, pero si no ha tomado nada doña carmela, quédese un ratito más total sus clientes llegan más tarde y usté se termina yendo para revolver la cuchara en el picante hasta que lleguen, no no mejor me voy yendo nomás igual la carmelita se queda en mi lugar y me la han de tratar bien yo me voy porque ya estoy medio vieja para estos trotes además que sólo vengo aquí para acompañarlos un ratito y porque ustedes son amigos de la carmelita y ya como de la familia, pero quedese doña carmela si usté sabe que es como nuestra mamá de farra y sin usté ..., no digas huevadas alfredo que ya estas borracho mejor te espero más tarde con un picante listito para cuando llegues, mejor no me espere doña carmela, bueno me voy nomás, vamos doña carmela yo la acompaño porque voy a comprar más cerveza vamos carmelita acompañame y la acompañamos a tu mamá hasta la parada del micro, vayan ustedes nomás chicos yo me voy en taxi porque después tengo que cargar con las cosas, entonces acompañame carmelita que la cerveza la compro sólo por vos.
y la carmelita con sus miltreintaysiete amaneceres sale junto con caraplana y la doña carmela para el azulverdoso de casinovernada de la calle paniagua: fresca, fresca la calle sin paredes de trasfondo y a la carmelita le tirita el frío en el cuerpo: caraplana, maldito caraplana, no tienes más que tú piel para ofrecerle de abrigo y tú borrachera para ofrecerle de calor. doña carmela hace parar un taxi ya en la avenida soracas: cuatro cuadras la diagonal sin charla desde paniauga que la carmelita aguanta entregada al brazo insolente de caraplana que insiste en aclamar costillas ajenas. y antes del codo de la carmelita acusador de tanta insolencia la doña carmela revolotea su cuerpo en el taxi y juntos se marchan. la carmelita no despide el saludo de su madre y a caraplana le viene un hipo calculador justo en el momento de decir nos vemos doña carmela y no dice nada más que jñiprmela.
¿siempre te da hipo?
siempre cuájñipndo
cuando estás borracho
njñipo siempre
¿y qué se siente?
qué se jñip siente qué
el tener hipo
¿por qué me preguntas eso? jñip
porque yo nunca he tenido hipo
...
en serio, no pongas esa cara
jñip
qué se siente
njñipada
¿no sientes nada?
no
dicen que se pasa respirando
respirando cómo jñip
sólo respirando
jñip
...
no se jñip me pasa
o con un susto
... jñip
¿qué te asusta?
jñip
¿eso te asusta?
nojñip
¿entonces?
...
...
...
...
creo que se me acaba de pasar
¿el hipo?
sijñip
no creo
...
¿ahora?
...
...
...
¿para qué traes tantas botellas de cerveza?
...
aguantando la respiración no se te va a pasar
...
¿cuántas son?
...
cinco
¿para qué tantas?
para nosotros.
la mano cuerda de caraplana extrae las botellas de cerveza de la bolsa de yute antes de la puerta de la esquina olivácea que vierte todo su alcól en villa woyzeck, recinto de aventuras palidecientes aniquiladas por el escaso esfuerzo memorial de nuestro héroe, pero que en este momento ya no importaba demasiado porque lo importante es comprar la cerveza que le consiga los regalos de la carmelita y otro amanecer para sumar a su cuenta. y como debe corresponder, caraplana, luego de pedir la cantidad de cerveza requerida alarga la extensión de su bolsillo como quien saca la pija de treinta por seis de diámetro dormida en baño público: estos billetes son falsos joven (le dice la doña responsable de la alcoholización de toda una zona), no pueden ser falsos señora revise bien mire la cara del prócer contra el foco, es que no hay cara joven por eso le digo que su billete es falso, no se preocupe señora que tengo otro igualito y que es bueno, este tampoco es bueno joven, (y caraplana se queda sin billetes que remitan a próceres contra la luz del foco de sesenta uats de la doña) no puede ser doña fíjese bien, me fijo bien joven y sus billetes son falsos, mejor me devuelve la cerveza y se va tranquilo que no quiero llamar a la policía, no se ponga así doña que los billetes son buenos fíjese bien, bueno joven si no va a pagar con billetes buenos mejor me devuelve la cerveza. son buenos los billetes doña, voy a llamar a la policía, espere doña espere carmelita no tienes diez pesos así compramos dos cervezas, si tengo, luego le pido al rengo para que te los devuelva.
entonces todos, que son dos: uno estafado dos veces y otra entregada al susurro que no prevalece van de vuelta a la casa de la ana con dos cervezas llenas y tres vacías en una bolsa de yute celeste con rayitas blancas.
yo no sabía carmelita
no importa
a mí si me importa
ya no tienes hipo
ese hijo de puta...
cuál hijo de puta
ninguno
ya no tienes hipo
...
eso es bueno, por lo menos
...
ya no tienes hipo
carmelita...
...
esta noche...
...
esperemos un rato en esta esquina
...
yo no se
...
carmelita
...
el rengo está con la ana
...
y nosotros
...
carmelita
...
no se qué decir
...
no me mires así
...
estás tan linda carmelita
...
me gustaría culiarte hasta que te salten los ojos
¿QUÉ?
que me gustaría...
¿¡como me vienes a decir ESO!?
pero carmelita, si no es malo...
no quiero y listo
pero carmelita
...
carmelita esperame
...
y carmelita se te escapa sonriente de afuera para adentro, pero tocada en su cosa interna. entonces caraplana no nos queda otra que rendir la vuelta a las fauces del simio y continuar viaje. antes que la retirada está la resurrección, eso no hay que olvidarlo nunca, hasta los rusos soplavodka lo sabían, caraplana, hay que correr, total, luego del sendero que lleva a la forma suelta del desvarío queda la explanada del éxtasis, y tenemos una bolsa con cinco botellas de cerveza: dos llenas. vamos corriendo. porque la vergüenza te atribuye la equitación de payaso, eso no lo olvides caraplana. ahora te queda sólo la cara esa y el ruego lastimero ante las mujeres que te rechazan.
***
ni siquiera el cierre de la bragueta de caraplana podía cerrar la media mañana condenada por el vórtice adelgazado de la plaza, y el díler que no se aparecía con su famoso bolsillo prometedor; entonces sólo quedaba una: arrastrar el cuerpo calle abajo hasta la casa del rengo para ver si algo algo algo podía subir los ánimos decaídos de toda una semana de viaje sanitario al culo del mundo; pero hay que trabajar y eso no es malo, eso y sólo eso te queda de consuelo caraplana: el trabajo que purifica al hombre: trabajar trabajar para alcanzar la suma necesaria que se pueda perder en dos noches y cuatro días.
las líneas de la acera chueca se te cruzan antes que los pasos. a esta hora no hay sombra por ese lado de la calle, por el otro, tampoco. siete cuadras y ya casi en la casa del rengo vas a tantear tu bolsillo derecho, el que tiene el agujero más chico, para comprobar los doscientos diez pesos que te quedan descontando los pasajes y la sopa. ahí están, para bien de todos, ahí están seguros.
nadie abre la puerta, el rengo no está, nadie abre la puerta. la calle ya no es tan ancha como hace dos cuadras y hay que seguir hasta que se haga tan angosta que tengas que pasar de lado entre las paredes y agarres la diagonal que da justo detrás de las canchas de cemento frente a la tienda que anuncia sus quehaceres virtuosos en estas circunstancias.
una cerveza mientras esperas y te sirven una bien fría que tomas sentado en la punta sur izquierda de la cancha vacía hasta que el calor del piso te quema el culo. y otra vez a caminar mientras piensas qué mandar a tus solapas hasta que el rengo aparezca como amanecido de un silencio entre esquinas.
vas para el mercado del norte: todas las tiendas abiertas, todas las cosas listas para comprar, todos los embaucadores al asecho de pavos como caraplana que esquiva las ofertas de medias, calzones, corbatas, gorras, caséts, tónicos para el amor, ungüentos que curan el cáncer, billeteras que atraen mágicamente el dinero, etc. y caraplana frotando su cuerpo contra el de los demás transeúntes, manoteando cuando puede algún culito que pasa cercano, mirando la tiesa angostura del pasillo y planeando el próximo movimiento que esquive la cantidad de gente acumulada al final donde hacen una suerte sin blanca cuyo premio parece grande porque hay demasiados parados alrededor del puesto que atiende un tipo (que a su derecha tiene un monito vestido de cirquero que revuelve algo en una bolsa y luego, ante la señal del tipo, saca un papelito) que levanta un megáfono a la altura de la boca y canta los números que se van al agua justo el momento en que caraplana esquiva el último montón de los participantes que comentan algo acerca de los quehaceres sexuales de la madre del mono.
ya fuera de las callejuelas transitorias del mercado en fin de semana, caraplana sigue para abajo hasta la puerta lateral del cementerio, pasa un llokalla en bicicleta vendiendo empanadas y algo en la panza de caraplana cruje. caraplana hace parar al bicicleta-empanada-caliente y pide dos, le dan las dos empanadas que caraplana devora de cuatro mordidas, busca la plata necesaria para saldar la deuda de tres pesos por las dos empanadas: bolsillo delantero derecho: nada; bolsillo delantero izquierdo: nada; bolsillo izquierdo trasero: nada; bolsillo trasero izquierdo: nada.
caraplana movimiento frenético de bolsiqueo incrédulo ante la ausencia de papel alguno en sus bolsillos: el llokalla bicicleta-empanada-caliente se impacienta ante los gestos de caraplana que encuentra un peso con veinte en monedas en el bolsillo chiquito del pantalón.
son tres pesos don
ya sé
y por qué no me paga
porque no ves que no encuentro la plata
pues búsquela bien que ya me tengo que ir
la estoy buscando carajo
son tres pesos
ya sé, ya sé
entonces por qué no me paga
...
para qué me pide las empanadas si luego no las puede pagar
porque hace un rato la tenía
entonces págueme
seguro me han robado
esa no me la creo
...
me paga o me paga, que luego el lío es para mí
te pago uno veinte y te debo el resto
son tres pesos
mierda, que no tengo tres pesos
entonces me da su reloj
tas loco alcahuete, qué te voy a dar mi reloj
si no tiene para pagarme me da su reloj y listo
este reloj vale por lo menos diez pesos
entonces va y lo vende y me paga
...
en serio don, me tengo que ir, se me enfrían las empanadas
te debo...
me paga o me paga
y qué vas a hacer si no te pago gramputa
...
bueno, te doy el reloj, pero mañana vuelvo a pagarte y me devuelves el reloj
mierda.
caraplana hace el ademán de sacarse el reloj mientras revisa la concurrencia de la calle que es nula. más rápido que la luz caraplana asesta un cross de izquierda directo a la jeta del llokalla que vuela de la bicicleta junto con el reloj de caraplana que corre en la dirección contraria de las empanadas tiradas en el piso, su reloj de siete pesos roto y el llokalla llorón que grita mis empanadas, mis empanadas, hijo de puta, cabrón de mierda hasta que la voz se hace menos audible que los jadeos de caraplana que ya está dentro del cementerio y piensa en la plata perdida o robada, camina un rato y se va para el lado viejo a dónde casi no pasa nadie y hay otra puerta. cerrada con candado la reja de mierda y a caraplana no le queda otra que esperar a que se calme todo y salir por la puerta principal.
***
la paranoia instintiva del rengo los llevaba por las calles más oscuras, esas a donde se va a mear en los rincones, a donde uno pira cuando la cosa lo requiere. el rengo y su caminata vacilante de tres pasos por cuatro encaminaba la ruta segura de los venidos a caer en esta bocanada rasposa. caraplana escondiendo la mano en el bolsillo para tantear la seguridad de su continua malasuerte trataba de seguirle los saltos al rengo.
para dónde vamos
vamos a comer unos anticuchos
y eso, a dónde
cerca, cerca
mejor otra cosita
estos anticuchos son de puta madre
...
son especiales
...
yo sé dónde
...
de ahí vamos a la casa de la ana
y ahí que hay
vino cholero hermanito, eso es lo que hay
...
lo he comprado el otro día
¿y no hay nada para comer ahí?
ahora vamos a comer anticuchos
esa cerveza me ha dado hambre
un par de cuadras más
pero mejor comamos un chicharrón
con estos anticuchos va a ser suficiente
metete al culo los anticuchos
después de comer los anticuchos especiales del beto...
me cago en el beto y me cago en sus anticuchos especiales
después no vas a decir lo mismo
me importa un carajo, yo tengo hambre
tienes que comer los anticuchos de sote
y qué mierda es eso, yo quiero unos de tripa
esos son para pelotudos
...
vas a probar los de sote
y qué mierda es eso
el mejor anticucho que puedas probar
y qué mierda es
no sé qué mierda será, pero con un par...
con un par qué, nos seguimos cagando de hambre
con un par se te pasa el hambre, la sed, todo
me cago en tus huevadas... anticucho de sote
luego vas a ver, esperá unas horitas después de comerte un par
mierda.
dos cuadras antes el olor a meado de los rincones ya se mezclaba con el olor a grasa frita de la anticuchería del beto, famosa por servir los peores anticuchos de toda una zona, y únicamente frecuentada por algunos tipos de nariz colorada y piernas hinchadas que por no caminar demasiado entre la zanja del basural y el mercado iban a comer donde el beto el mutilador de perros. a este sacrosanto lugar salvador de los bienaventurados llegaba galopando el rengo con su trote inverosímil para todo aquel que no sea un gorila. y caraplana por detrás tratándose de subir el cierre luego de echar un meo en el rincón anterior a la curva que doblaba la calle opuesta a los anticuchos del beto que revolvía con un tenedor algunos anticuchos de corazón que ya tenía listos hace rato y los dejaba en la orilla menos caliente de la lata.
cómo es beto, hermanito
rengo, aquí nomás
preparame seis anticuchos de los especiales
te han gustado, pendejo...
después del singani de la abuela dinamita, estos anticuchos...
justo ayer me han traído, venías el jueves y me agarrabas pelado
parece que va bien la venta entonces
algo algo
bueno, preparame unos seis entonces
esperame un ratito que tengo que entrar a sacarlos
entrá nomás que yo te cuido esto
...
vení pelotudo y dejá de rascarte las bolas
no sirve este cierre de mierda
cagate
y los anticuchos
ya los saca el beto
pero de qué son
ya te he dicho, de sote
y eso qué es
los mejor que puedas probar en este barrio
pero qué es
como la carne, pero mejor que el trago
huevadas
ya vas a ver.
y sale el beto de lo oscuro de su casa con una conservadora de plastofor llena de anticuchos de hígado, de corazón, de tripa, de carne y de sote. sonriendo al ver las manos del rengo frotarse con esmero, el beto saca seis anticuchos de sote y los tira en la lata, cuatro pedacitos ensartados en cada palo. pasada la cocción reglamentaria le entrega los anticuchos al rengo que paga y se va calle arriba junto con caraplana. comiendo ambos sus anticuchos. caraplana se termina sus tres y vuelve para comprar dos más de tripa, termina uno y el otro lo tira porque sabe a mierda.
***
espaciada la caminata de vuelta luego de salir saltando la puerta oeste del cementerio para esquivar al llokalla-empanada que ya estaba con un tipo cerca de donde encajonan a los muertos para buscar a caraplana y quebrarle la escapatoria y otras cuestiones. pero caraplana, el intrépido caraplana, más rápido que polvo de gato, a todo esto ya los había aventajado llevando su escaso cuerpo por sobre la reja dentada que termina comiéndose un pedazo de pantalón justo en la bota derecha; luego del salto la calle que corta la avenida y da casi derecho a la morada de nuestro mártir del siniestro cotidiano, que va mirando para atrás, no vaya ser que una bicicleta llegue con los perseguidores y corra sangre ahí nomás, la sangre de caraplana.
más vale, más vale, va repitiendo nuestro héroe paso apretado hasta llegar a la puerta donde mete y gira para la izquierda la llave más grande de su llavero, levanta la puerta y abre. ahora ya no rechina porque seguro la dueña le ha echado recién un poco de aceite de cocina marca sabrosa que le sobraba del pollo frito que todavía tiraba su olor al resto del pasillo y el patio de la casa dónde un cuarto tiene mucha ropa tirada de manera prolija en la esquina y que caraplana mira el rato que abre la otra puerta con la otra llave no tan chica pero sí más chica. abre y va directo al bulto de ropa y revisa los bolsillos de tres pantalones sin encontrar más que dos pelusas engrosadas y un huevo de araña.
mierda mi suerte.
la radio, no queda otra, la radio. y caraplana la levanta del piso y busca el cable. no encuentra el cable, revuelve cajón del velador: nada, no hay cable. otra vez afuera, pero ahora radio en mano.
sale al patio y la visión de una garrafa se hace garrafa a los ojos de caraplana, nadie en el patio, garrafa lista para ser secuestrada. pero primero hay que abrir la puerta que da a la calle. abierta y vuelta al costado del patio y garrafa al hombro caraplana emprende una nueva escapatoria garrafa al hombro y radio sanyo con casetera que se come la cinta y fm/am/sw en la otra mano cierra la puerta sin darle vuelta a la llave porque no hay que perder el tiempo.
caraplana corriendo los seiscientos metros planos en bajada garrafa al hombro hacia la fauna caritativa regateadora de la calle esterminio paz; la garrafa por suerte está vacía, sino la cosa se pondría peluda. suda caraplana la malasuerte de haber sido partícipe de la cotidianeidad de la callejuela del mercado la explanada en un fin de semana. ahora hay otro que aprovecha los pesos arrebatados, caraplana sólo suda los pesos que puede arrebatar a otro.
y llega, como los campeones que no cortan cinta en la carrera, esos que se caen de jeta antes de la salida, a la primera casa de compro todo, con la garrafa haciéndole un hueco en el hombro, para que le digan que no, que no necesitan más garrafas, la segunda, metros más allá, en esa sí, en esa le dan los cien pesos reglamentarios por la garrafa, pero no le aceptan la radio porque no tiene cable.
pero si igual anda con pilas
¿y las pilas?
...
pues...
¿y no tiene para cidí?
tiene antena
te doy cinco pesos
pero si está nueva
...
y nueva una de estas vale por lo menos cincuenta
te doy cinco pesos
le dejo la garrafa nomás.
caraplana radio sin pilas sigue bajando las casas, nadie quiere, nadie quiere. ni modo caraplana. y de nuevo a la casa del rengo que esta vez sale antes que llegues y con paso garrinchudo te saluda y se acerca como sonriendo mientras tira los ojos para todo lado, no vaya a ser que los crespos estén mirando. te saluda con un abrazo.
tomá tu radio de mierda
¿y el cable?
el cable metételo en el culo
...
***
justo ahora te viene a crecer el bicho en la panza caraplana. cuando la verborragia del semental quirquincho se hace necesaria. las palabras te rehuyen la coordinación necesaria para concretar lo imaginado con la carmelita y sus miltreintaysiete amaneceres y estás corriendo aunque tus pies no se muevan de la pasarela que se hace curva si es que te mueves, y es por eso que no te mueves, por el reconocimiento de lo curvo antes que des un paso. cuesta cada paso: uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda; uno derecha / dos izquierda y bajar de la pasarela. ya abajo la cosa cambia.
hay que destapar una de la cervezas antes que se caliente, no vaya a ser, no vaya a ser. pero no va a ser. caraplana destapa una de las cervezas llenas de adentro de la bolsa de yute con la mirada, la destapa y se sienta para tomarla y apaciguar a la nigua pujante que no sabe que lleva adentro y que le va dejando sus huevos por todo el cuerpo para que luego repten hasta devorar la poca carne que le queda entre piel y hueso. un trago, dos tragos y la garganta todavía la tiene seca. la cerveza no se destapa con la mirada, de eso y sólo de eso está ahora seguro caraplana. lo intenta con el llavero pero falla, lo intenta con las muelas pero falla, lo intenta de nuevo con el llavero y la tapa vuela: cerveza en proceso de calentamiento para calmar la garganta seca de caraplana. luego los huevos de la nigua de todas manera no se van a ahogar y te van a reptar todas las extremidades caraplana. el escozor de las pulgas malditas del beto.
***
hay un despertar que era su padre o su tío la madrugada aquella que lo habían despertado mucho antes del sol para salir a cazar ulinchas al cerro, ese olor ya no importa. la cosa era que salían los dos más temprano que la hora que viene a ser temprano y las ulinchas duermen paradas en las ramas de los churkis y caraplana lleva una linterna en la mano y con la otra bosteza; su padre o su tío también bosteza, luego se toma un trago de granel y le pasa la botella de plástico a caraplana que toma y se despierta. las ulinchas a esta hora no hacen nada, le dice, caraplana prende la linterna para probar las pilas: funcionan. su padre o su tío carga el rifle de aire comprimido y le dice que apague la linterna, que todavía no la necesitan. luego van hasta el primer churki pasando la quebrada y el tío o el padre se para un rato y come dos bocanadas de aire y también se come media quebrada cuando da la segunda bocanada, caraplana al lado levanta la linterna prendida como sabiendo lo que hay que hacer, apunta a la cabeza de una ulincha que parece dormida en la rama de un churki pero que tiene los ojos abiertos y el rifle solo se acerca a la cabecita desprevenida, luego un disparo que no suena sino a respiro le vuela lo poco de seso que guarda la ulincha. cae. listo. alumbrá más arriba que hay más, le dice el tío o el padre de caraplana. caraplana alumbra. luego vuelven los dos con muchas ulinchas listas para la comida del domingo.
hay una mujer hermosa y desnuda frunciendo sus llanos como sólo caraplana había visto las tardes de paja corta de función continuada en el cine avenida antes que lo cierren y ahora la mutilan dos transeúntes del mercado explanada antes que la mujer compre las llagas que le venden como santa unción en rebaja; la mujer se muere y caraplana quieto mira al ladrón sacarle los doscientos diez pesos del bolsillo sin poder hacer nada porque la nigua ya ha dejado sus huevos en la panza de nuestro héroe y los huevos del sote ya sabemos que el momento en que empiezan a trepar no paran hasta comerse todo el cuerpo y dejar seco al que sirve de recipiente.
hay una acumulación de engrudo en la jeta las noches que no eran sino el escarnio seco de los restantes ante tus facciones caraplana, risa, risa, risa y ahora recién te crece el odio, ahora y recién ahora, justo cuando es ya demasiado tarde como para hacerte cargo de sus cogotes con un lindo machete nuevito y danzante entre las conjunciones del cogote de aquellos que no son tu cuerpo chupado por los huevos de nigua.
hay un gol del diablo a los venezolanos, colgadita, hermoso, cuando el arquero se queda parado mirando la pelota que sube y baja y ni siquiera se mueve, se queda ahí como pidiendo perdón, el siete a uno. caraplana lo recuerda ahora y se duerme, sueña que se culea al diablo por gratitud a ese gol, luego se despierta y el diablo etcheverry está a su lado con el yeso de la rodilla quebrada antes del mundial del 94 por culpa de los putos esos del colocolo, y el diablo le dice caraplana: el que no pelea por su patria para llegar al mundial y empatarle a los coreanos, perder con los españoles y los nazis esos que seguro le han mojado la cancha a trucco para que el camisa parda de klinsmann haga un gol de mierda, no merece la oportunidad de pelearle a las niguas.
pero caraplana no se atraganta con cualquiera, ni siquiera con el diablo y su rodilla quebrada, y le hace pelea a la nigua, caraplana se retuerce y grita culo adentro. siente a la nigua mutadora que ya se ha marchado pero deja sus huevos que siguen creciendo ya no en la panza, sino en el resto del cuerpo misio de nuestro héroe en batalla. benditos aquellos que mueren por peleaerle a la nigua creciente en sus cuerpos. benditos aquellos que mueren con un balazo en el culo.
no hay pelea sin rendición en tu caso caraplana. hasta desfallecer vas a pelearle a los huevos trepadores de la nigua. luego vas a despertar como si nada. con una cerveza caliente en la bolsa de yute, otra abierta y tomada a medias. el resto sin llenar hace rato.
escenas del capítulo siguiente
caraplana, luego de su encuentro esclarecedor con el diablo etcheverry, llega a una conjunción mística y se une a una secta adoradora de pinochet que planea un suicidio en masa luego de meterle una dinamita en el culo a un chango parecido a allende, que a su vez, era hincha del colo colo.
el rengo suarez sigue paranóico por culpa de los crespos.
la chica con la ceja depilada sigue desmayada, luego de un tiempo muere desangrada. el hijo de doña yolanda (que durante el anterior capítulo permanece domido) aprovecha para ponerla y redescubre su amor por la necrofilia.
los hermanos días se escapan del país, el menor cargando al mayor, cruzan los andes y sucumben al canibalismo fraternal luego de ver una película de rob zombie.